Dedicado a los que hicieron cine en España, desde los albores de la industria hasta los primeros años setenta.
UNAS PALABRAS ANTES DE CONTINUAR
EL INQUILINO, (SEGUNDA PARTE). SUSPIROS DE ESPAÑA.
¿Qué pasó entonces?
Ya quedó dicho en la anterior Entrada que la película había pasado airosamente cuantos controles se le exigían entonces a un film antes de permitir su exhibición. Rodada en 1957, se estrenó el 24 de febrero de 1958 en el Cine Rialto de Valencia, y llegaron a verla unos 3.800 espectadores.
Siempre según el relato de Nieves Conde, fue Perez Lozano quien provocó la catástrofe. Como su nombre aparecía en los créditos, pese a que su papel en el Guión definitivo fue bastante parcial, organizó una proyección para presumir ante sus paisanos. Todo fue como la seda, pero entre el público que aplaudía al final de la película se levantó una voz airada, protestando. Se trataba de un funcionario del Ministerio de la Vivienda, escandalizado, al que le faltó tiempo para chivarse a su jefazo. Resultado: el Ministro de la Vivienda ordenó a los Gobernadores Civiles que prohibieran la exhibición de la película.
| José Luis Arrese. Arquitecto. Camisa vieja de Falange. Pasó de ser un hedillista camino del paredón a manso colaborador de Franco. Titular en 1957 del recién creado Ministerio de la Vivienda. |
Y comienzan los despropósitos. El primero: que la Distribuidora no entiende nada y se pone al pairo a esperar a que alguien se pronuncie. Ya se dijo en la anterior Entrada que los actores cobraron directamente su trabajo en el rodaje pero que el resto del equipo iba en Cooperativa. Pues bien: la Distribuidora no les paga y amenaza con demandarla por incumplimiento de contrato. Y los profesionales, claro, sin cobrar.
La Dirección General de Cine salió en su auxilio afirmando que aquello era un "chaparrón de verano" y que pronto se solucionaría todo. De hecho nadie vio jamás ni orden ni oficio alguno que prohibiera la película. Pero la Distribuidora no transigía y seguía negándose a pagar el resto del dinero que les adeudaba.
Nieves Conde fue a entrevistarse con su viejo compañero de fatigas para intentar salvar la película. Trató de demostrarle que se había rodado antes de la creación del Ministerio, pero Arrese sostenía que era "dañina" para su prestigio. Es más: pensaba que tras todo aquello estaba Solís, tratando de desprestigiarle.
Se organizó un pase privado en la sede del No-Do para Arrese, Arias Salgado y Solís, que terminó en una bronca impresionante. Mientras tanto, Franco debía estar riéndose por lo bajini. Veamos brevemente a los otros participantes.
(*) En 1993.
EL INQUILINO (PRIMERA PARTE) EL DERECHO A UNA VIVIENDA DIGNA
Esta Entrada la teníamos pendiente desde hace tiempo ¡y eso que el tema que plantea es de rabiosa actualidad!.
Empezaremos hablando de todo el elenco que interviene en el film. Lo dirigió en 1957 José Antonio Nieves Conde; la paternidad del guión va a exigir una explicación detallada -que daremos a continuación-, la música la puso Miguel Asins Arbó y de la fotografía se ocupó Sempere. En cuanto al cuadro de actores, tenemos de protagonistas a Fernando Fernán Gómez actor en activo desde 1943 y muy popular entre el público tras Botón de ancla (1948) o Balarrasa (1951), por citar un par de ejemplos y a María Rosa Salgado, la cual debutó en el Cine en 1949 y había coincidido con su partenaire en Balarrasa. Del resto del reparto.. ¡qué podemos decir! pocas películas reúnen a tantos y tan buenos secundarios. Ocasionalmente nos detendremos en alguno de ellos.
| Maria Rosa Salgado y Fernán Gómez en Balarrasa. |
| La vivienda en la que se apiña la familia. Consta de tres dependencias enlazadas. Estaba situada en la calle del Águila (en la ficción calle del Pino). |
| El capataz Fulgencio (José Marco Davó) explica a Evaristo que él es un mandado. Entre ambos, el obrero solidario y ocurrente (Francisco Camoiras). |
Evaristo y Marta se lanzan a buscar un nuevo alojamiento. Él se dirige a la inmobiliaria MADRUGA cuyo gerente (Félix Fernández) había asumido el encargo de buscarle un piso. No sólo no tiene nada para él, sino que le pide todavía más dinero del que ya le sacó por el encargo.
| Marta, esperando, contempla el suntuoso salón mientras la banda sonora emite una marcha al estilo de las películas históricas de CIFESA |
Marta lo tiene más difícil. Deja a los niños al cuidado de la Señora Daniela (Mercedes Muñoz Sampedro) y se presenta en casa del marqués (Juan Vazquez), propietario y arrendador de la vivienda. El retrato no puede ser más duro: Tras hacerla esperar, aquel escucha su ruego pero ignora ser el propietario de la casa que habita tan suplicante mujer. Ésta se entera por boca del secretario de que ha sido vendida a una Constructora. De hecho ha visto marchar a los compradores antes de ser atendida. Uno de ellos, gerente de MUNDIS, le pregunta al secretario del marqués (Ignacio de Paul) dónde quiere que le envíe su regalo y éste le contesta al oído. Después proporcionan a Marta una tarjeta con la dirección de la firma propietaria y vuelven a su pasar ocioso, entretenidos en mirar postales eróticas con un estereoscopio. El aristócrata pide el coche para acudir a una reunión de la que ignora con quién ni dónde.
| El empleado de MUNDIS-JAUJA (José Luis López Vázquez) enseña un piso de la promoción a Evaristo. Las calidades son pésimas, todo se rompe y el precio es desorbitado. |
| Las oficinas de Don Fernando se situaron en el primer piso del número 8 de la plaza de Las Cortes. En aquel momento pertenecían a la aseguradora Plus Ultra. |
Enseguida les atiende una empleada (Laura Valenzuela) y les va dando un montón de formularios para rellenar. Poco a poco la ilusión de nuestros protagonistas se va deshinchando hasta que, al preguntar cuánto deben esperar, la empleada les muestra unos archivadores repletos de solicitudes como la suya, pendientes de resolver.
Derrotados, tiran los formularios y salen de allí escapados. Un último cartel les despide como un adiós burlón.
Es el momento de desplegar sus fuerzas: Mientras Evaristo se encamina a la vivienda desocupada que resulta estar en una corrala, Marta se dirige a casa de la dueña, Doña Obdulia (Eloísa Muro) Él encuentra allí a un montón de gente con las mismas intenciones. Entre todos acosan a la portera (Carmen Porcel) y terminan a bofetadas. (Juan Cazalilla, Goyo Lebrero y otros secundarios). Ella también se une a un montón de señoras aspirantes al cuarto del difunto (Nora Samsó y Amalia Ariño entre otras actrices), pero lo suyo es más grave ya que entre todas subastan literalmente el piso "a ver quién ofrece más". La cosa se pone igualmente seria y terminan todos, hombres y mujeres en la Comisaría de Policía.
En vista del fracaso de sus gestiones, todavía volverán a la chabola de la que Marta, totalmente desesperada sale corriendo ante el sarcasmo del gitano. Para ella, meterse allí es una indignidad. Se enfrenta a su marido y le acusa de la situación en que se encuentran.
| "La culpa de todo es tuya. Que si un amigo, que si Madruga, que si la agencia....mentiras, todo mentiras." |