Dirigidas a los muchísimos visitantes del Blog y en especial a los fieles seguidores que en su momento no dudaron en marcar el cuadro correspondiente pasando así a ostentar esa condición:
Hemos alcanzado la nada despreciable cifra de casi 85.000 visitas. No obstante algo ha sucedido de un tiempo a esta parte, porque desde la última publicación han pasado muchos, demasiados meses. Tengo -el hablar en plural ha sido siempre un recurso retórico- tengo intención de trabajar en alguna nueva Entrada: Una dedicada a CARNE DE FIERAS, la legendaria película que dirigió en 1936 Armand Guerra y que permaneció tanto tiempo en las sombras, y otra a la meritoria obra de Basilio Martín Patino: CANCIONES PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA, estrenada como seguramente saben en 1975, muchos años después de su realización. Pero, y este silencio? ¿Porqué no ha habido éstas u otras nuevas entradas, tan potencialmente interesantes?
La explicación es sencilla: durante todo este tiempo he estado absorto en la planificación de una novela, en darle forma hasta rematarla (¡nunca se deja de corregir!) y finalmente la pasé a una Editorial. Ésta la publicó y fuimos presentados en la Feria del Libro de Mayo pasado. También se ha dado a conocer en algún acto al uso.
No es una novela sobre Cine, aunque lo toca de refilón, pero no voy a negar que mi pasión por las buenas historias cinematográficas ha tenido mucho que ver a la hora de narrar, haciéndolo casi como lo haría una cámara: ese ojo que está fuera de campo y que nos va presentando los escenarios, los personajes, sus diálogos, sus vivencias y lo que pasa por sus mentes, en un juego de espejos que seguramente impactará a más de un lector. "Esto lo he visto, eso lo he vivido yo".
EL VIAJERO DEL TIEMPO se puede leer como el guión de una película en la que encontramos un poco de todo: de la mano del protagonista saltaremos de unos tiempos y lugares a otros diferentes, conoceremos todo tipo de personajes con los que se cruza, viviremos sus aventuras, conoceremos su historia de amor, intenso, inextinguible. Y muchas cosas más: no falta la intriga, ni tampoco un retrato al fresco de la sociedad y sus costumbres, como en el mejor Cine de siempre; una reflexión sobre cómo hemos cambiado. Y durante toda la narración la música estará presente, reconocible, una materia intangible pero muy poderosa.
La novela evoca tiempos pretéritos y los contrasta con los actuales. Invita a reflexionar sobre términos como la espiritualidad, la libertad, la rebeldía, la vitalidad, el brío de la juventud, pero también sobre los peligros que acechan para amordazar cada uno de esos valores. Por último, decirles que se podría añadir "Rodada en Valencia y alrededores". Pero también en muchos otros lugares.
Si quieren leerla, pueden pedirla en su librería habitual, o directamente en Amazon.
Y ya volviendo a la actividad propia de este Blog, decirles que espero comenzar pronto con las publicaciones prometidas.
Un placer, como siempre.
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